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Historias de Portada

 
 

Historias de Portada

Por Eugenio Palma Genovés

Andy Warhol y sus creaciones más recordadas para tapas de discos: Velvet Underground, The Rolling Stones y una yapa con Madonna

 

A principios de año, en conmemoración del 80 aniversario del album “Sgt. Pepper´s” de los Beatles, escribí para la Revista Asterisco acerca de las historias detrás de las portadas de discos más icónicas del rock. En varias oportunidades me pidieron una segunda entrega de dicha nota, así que con motivo del lanzamiento de La Curandera es que se viene “Historias de Portada, Parte II”.

 

Los tres discos elegidos en la nota inicial fueron “El lado oscuro de la luna” de Pink Floyd, “Río” de Duran Duran y “Violador” de Depeche Mode. Y después de mucha ida y vuelta e investigación, decidí ir por un clásico: Warhol. Así es, Andy Warhol. Famoso por sus latas de sopa, cajas de jabón en polvo y retratos de celebridades. Prolífico por donde se lo mire, este referente del pop americano de los 60, realizó más de 50 portadas de discos incluyendo a The Smiths, Aretha Franklin y Diana Ross. Pero para esta entrega enfoco en, probablemente, dos de las portadas más recordadas del portfolio del artista (y de la iconografía popular de las últimas décadas). Ahh, y al final una pequeña yapa, porque al fin de cuentas todos referencian a los maestros…

The Velvet Underground (1966)

La mayor declaración artistica de Warhol en el mundo de la música se hizo eco de las latas de sopa Cambell que lo hicieron famoso. Nuevamente, Andy toma un elemento y lo saca de contexto. Inicialmente, los fanáticos que siguieron las instrucciones para “pelar lentamente y ver” quitando la etiqueta de piel de la banana fueron recompensados con una imagen de la fruta por dentro. Y la falta inicial del nombre de la banda en la portada explica por qué el álbum tan sólo vendió 5000 copias antes de ser una codiciada pieza de la historia del rock. Fue el mismo Warhol quien insistió en incorporar a la joven modelo alemana Nico como vocalista de la banda. Tal vez su idea era buscar un contraste entre la voz etérea de la germana y la desprolijidad vocal de Lou Reed. Musicalmente el disco supo incluir verdaderas gemas como “Femme Fatale”, “Heroin” y “Waiting for the man”, logrando impacto y controversia en el ambiente artístico neoyorkino gracias a su lírica. Sus canciones hablaban acerca de las drogas pesadas, los dealers y el sadomasoquismo. Fue grabado en tan sólo cuatro jornadas por menos de tres mil dólares financiados por la generosa billetera del señor Warhola. Hoy en día la imagen del plátano se sigue imprimiendo en remeras, posavasos y posters por doquier. Iconografía pura.

 

The Rolling Stones, Sticky Fingers (1971)

Cuenta la historia que Mick Jagger le escribió una carta a Warhol encargándole el diseño de la portada del album. En la misma le asignaba total libertad creativa y presupuesto sin límite. Tal vez recordando a Duchamp, Warhol descontextualizó nuevamente al convertir una entrepierna en una obra de arte.  Ambiciosamente problemática, dicha portada contenía un cierre relámpago aplicado sobre la abultada entrepierna del protagonista de la foto. En la contratapa se apreciaba la parte trasera del modelo y las láminas interiores dejaban ver al muchacho en el mismo encuadre pero sin sus jeans y con un sugerente y pequeño slip blanco que poco dejaba para la imaginación. Para principios de los setenta, esta provocación era el último empujoncito que los Stones necesitaban para catapultar su mítica imagen de dioses sexuales. "Wild Horses" y "Brown Sugar" probablemente sean los tracks más recordados de éste álbum que supo debutar en el número uno de las listas americanas de Billboard, pero no podemos dejar de lado el hecho que este disco fue el primero que incluyó (en su contratapa) el logotipo de los Stones con lengua y labios. Pasados los años, la cadena norteamericana VH1 eligió la tapa original de este álbum como la primera en su lista de las "Mejores 50 portadas".

 

Madonna, Celebration (2009)

Si de iconos se trata, un lugar obligado en la trayectoria de cualquier artista femenina ha sido emular a la gran Marilyn Monroe. Enigmáticas facciones. Belleza inexplicable. Fue el mismo Warhol quien iconizó el rostro de esta estrella en el año 1964 elevandolo a la categoría de arte y grabándolo a fuego en el inconsciente colectivo. A finales de la primer década del nuevo milenio, Madonna preparaba la edición de su CD doble de grandes éxitos que cubriría desde el simple "Holiday" (1983) hasta sus éxitos más recientes como ser "Hung Up" y "4 Minutes". Ella buscaba una imagen que pudiera representar sus logros musicales. Una esencia. Un ícono. Y fue ahí cuando le encomendó al francés Mr. Brainwash,  artista callejero,  adaptar la famosa pintura de Warhol a un retrato de ella misma, para lograr elevar su imagen a la categoría de arte.

Los años pasan y las imágenes se transforman en íconos de generaciones. Romper prejuicios, atravesar barreras, alcanzar la gloria. Queda expuesto entonces, que aún cuando los maestros ya no están, siempre hay un discípulo para continuar con los legados. Larga vida al pop. Vamos por más bananas, cierres relámpagos y femmes fatales! 

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Revista La Curandera / Buenos Aires, Argentina / Copyright 2012 / Staff