Notas

Doña Rosa

 
 

Doña Rosa

Por Nina Hereje

La verdad; que brava que es esta Pink. Pero brava en serio. No como otras, que se hacen las raras para ponerle los pelos de punta a la abuela y en el fondo son unas blandas (Avril Lavigne, Taylor Momsen, si están leyendo esto, están en todo su derecho de sentirse aludidas). Pink no es una muñequita perfecta como las que tan bien parodia en su video Stupid girls. No es la típica amiga que te pregunta "si no la ves demasiado flaca" en el momento exacto en el que se da cuenta de que vos estás como si hubieras acampado durante todo el invierno adentro de una cacerola de mondongo. No. Ella es la que cuando tu chico te dice "de onda" que ya no da para más, te canta Get this party started y te lleva de bares por la ciudad.

so sí, al pan pan y al vino vino. Puede que nuestra Alecia Beth Moore, según su pasaporte, nunca haya sido la típica rubia tonta. Pero tampoco era la artista que te la voglio dire que es hoy. Verán, a principios del milenio, la industria de la música estaba plagada de chicas plásticas de bronceados anaranjados: Britney, Christina, Jessica y otras tantas de las que ya nadie se acuerda. Pink supo romper con esa impronta: un tatuaje por acá, otro por allá, el pelo cortito a lo varón. Pero desde lo musical no conseguía hacer pie. De hecho, si se toman el tiempo de escuchar su primer trabajo Can't take me home van a ver que el material parece escrito por y para una "girl band". Mucha actitud, poca novedad. Por algún lado había que entrar.

Un año después llegó Misunderstood, sin grandes sobresaltos pero con algún acierto importante como Family Portrait.  En 2003 lanzó Try this, que no estuvo mal. Pero para cuando llegaron I am not dead  Funhouse, Pink ya estaba hablando de otra cosa: se alejó de los arreglos alla Spice girls  y peló mejores letras. De ahí en adelante no la paró nadie: mientras que casi todas sus contemporáneas habían desaparecido detrás de la escena junto con sus cadenitas de ombligo y otros horrores de los 90, ella acumulaba hits. Más tarde, cuando llegó la nueva camada de vocalistas femeninas la chica de pelo rosa ni pestañó: se siguió tatuando toda, metió más rock, y  desplegó su repertorio de acrobacias -literalmente,  ¿la vieron arriba del trapecio en los Grammy de 2010? ¿y en el video de Try? vayan a youtube. ¡Pero ya! -En otras palabras, la cantante de Trouble logró competir, sin dejar de hacer la suya: No se volvió oscurita (como Rihanna, pero lo decimos bajito porque igual la bancamos a muerte). No se volvió tibia (Hola, si ¿con Taylor Swift por favor?). Y no se volvió loca (¿cómo dice la canción? rah rah uh lah lah…no  hay dudas de que Gaga es lo más,  pero coincidamos en que está medio chapa).

Una de las cosas que hacen que "la Moore" no pase de moda, es que sus temas nunca pierden ese toque de "hiperrealismo" que hacen que mucha gente se sienta identificada. Es que de algún modo son la representación mimética -pero a la vez satírica-  del psicópata impresentable que cualquier hijo de vecino lleva en su interior: Pink te caga la vida y después te pide que no la dejes (Please don´t leave me). Te reclama que no se vio venir el fin del amor, cuando probablemente en el fondo lo sabía (Who knew). Te advierte que si pretendes que se enamore de vos, lo mejor va ser que te vayas. No, mejor que vuelvas. No, no, que te vay…mejor andante! ( Leave me alone, I am lonely). ¿Y Just like a pill? Tremenda. Arranca así: "Estoy tirada en el piso, en dónde vos me dejaste, creo que tomé demasiado". Guiño, guiño: No está hablando de alcohol.

 

¿Escucharon el último disco? se llama The truth about love y, valga lo redundante de la aclaración, del título en adelante es una oda al amor: al que perdió, al que ya no soporta, al que no sabe qué hacer para que no se vaya.  Si bien el álbum se lanzó en septiembre de 2012 está sonando muchísimo porque se acaba de estrenar el video de Just give me a reason. El tema tiene dos elementos que podrían haberlo convertido en un verdadero desastre: El primero es que es una balada pop, algo dificilísimo de hacer bien. El segundo es que es un dúo hombre-mujer (¿¿entienden?? ¡Un dúo en una balada romántica! ¿Cuántos de estos se pasaron de cursis a lo largo de la historia?). Pero chicos, la "combineta" explota porque Pink sabe lo que hace. Y lo primero que hizo fue buscar un vocalista masculino que funcione. El elegido fue nada menos que Nate Ruess, líder de los Fun (el grupo de indie rock que acaba de ganar dos premios Grammy: Mejor artista nuevo y Mejor canción del año por We are young) ¿Ven que la chica sabe? Con su sutileza, Ruess es el contrapeso perfecto para la polenta de Pink. Tanto su voz como su presencia aportan la cuota de calidez y de "excentricismo con onda" que Just give me a reason necesitaba para no estrellarse. Miren el video, tiene una estética divina y ellos están impecables.

Pero ojito que esto no es todo, además de los dos hitazos  Blow me one last kiss y Try  -pegadizos sin ser tontos; más no se les puede pedir-  el álbum tiene otras cosas que vale la pena mencionar: una colaboración con Eminem en Here comes the weekend y un tema bien arriba producido por Lana del Rey, All we are we are. Además, en la misma línea cruza de rock and pop hay dos temitas muy simpáticos: Sluts like you (que viene con referencia a la peli Scarface en la letra y todo) Walk of shame (que se refiere a la vergonzosa caminata de regreso de cualquier mortal después de una noche de juerga). ¿El más dance de todos?, Is this thing on? consejo: no se queden en el beat. La letra está buenísima. Entre los temas más tranquilos se destacan The great escape, cuyo co- autor es Dan Wilson (también autor de Someone like you), y el acústico Beam me up.

 Sin embargo la medalla de "temazo", se la lleva True love que cuenta con la participación de Lily Rose Cooper (nombre de casada de Lily Allen). En él, Pink vuelve a hacer gala de su discurso neurótico: "Eres un idiota pero te amo, me haces enojar tanto que me pregunto qué hago aquí /¿a dónde podría ir?, eres el único amor que he conocido/Pero te odio, realmente te odio, te odio tanto que pienso que debe ser amor verdadero/ nada más puede romper mi corazón como el amor verdadero, nadie puede romper mi corazón como tú"

 Sí. Pink, sabe lo que es morirse de amor y sabe lo que es remarla en un frasco de dulce de leche. Como si fuera poco lo canta sentadita en una cornisa que linda con el abandono y la locura. A lo mejor ella nunca se cae porque realmente piensa lo que dice en el track retro (con corito estilo Raylettes) que le dio nombre al disco: "La verdad sobre el amor, es que es todo mentira".  Seguro que en el fondo no lo cree. Sólo lo dice porque por si no se dieron cuenta, Pink no es brava. Es bravísima.

 
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Revista La Curandera / Buenos Aires, Argentina / Copyright 2012 / Staff